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Diario

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Día 1: St. Jean Pied de Port - Roncesvalles parte 2

Ivan Blanco

Vuelve a la Parte 1 para leer la historia completa

Vicente y yo

Vicente es probablemente la persona s impresionante que jamás conocí, si fuera la mitad de fuerte que él, sería Superman. Vicente sufre de paraparesia espástica neuromuscular, una enfermedad poco común que provoca un agarrotamiento progresivo de las extremidades inferiores y que incluso puede hacer que algún día acabe en una silla de ruedas.

Vicente saliendo de Roncesvalles

Ésta es precisamente la razón por la cual decidió hacer el Camino de Santiago, es para él una cuestión de ahora o nunca. Cuando me lo encontré llevaba recorridos 15 km de subida desde Saint Jean Pied de Port, de donde salió a las 7 de la mañana (llevaba 12 horas caminando). Sólo nos quedaba una hora de sol y al verle caminar de esta manera no podía hacer otra cosa que pararme y preguntarle qué tal iba o si necesitaba ayuda. De hecho, estaba tan cansado que ya no podía más y las piernas le dolían mucho, hasta el punto de no poder continuar. Decidimos entonces de llamar un taxi pero tanto mi teléfono francés como el español no tenían cobertura y el suyo no tenía batería..., además, el lugar más cercano estaba a por lo menos 5 km. Por suerte, Vicente tenía una batería externa con la que conseguimos arrancar su móvil y llamar al albergue en el que me había alojado la noche anterior. Conseguimos el número de un taxista de Valcarlos, el cual llegó como unos 45 minutos más tarde, nos encontrábamos en un punto verdaderamente remoto. La noche empezaba a caer, por lo que al final decidí acabar la etapa y acompañar a Vicente.

Andoni, el taxista, nos acabó dejando a las 22:00 de la noche en Roncesvalles, donde tanto Vicente como yo hemos podido tomarnos un merecido descanso. Esto fue probablemente uno de mis encuentros más importantes de todo el Camino y que nunca olvidaré, ambos Vicente y yo nos hemos probablemente salvado la vida o al menos hemos evitado pasar una noche muy muy fría.

La motivación, fuerza, energía y valentía de Vicente son de lo más inspirador y su historia me ha conmovido hasta lo más profundo. Si deseáis ayudar su causa, podéis hacerlo contactando la asociación Americana o Española que luchan para combatir esta enfermedad.

¡Gracias Vicente y buen Camino!