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El Carnaval más intenso del mundo: il Carnevale di Ivrea!

Ivan Blanco

Let's have it in English

Cierto es que todos los carnavales suelen estar cargados de emociones, energía y alegría... Sin embargo, y sin haber podido vivir aún EL carnaval más famoso en Río, me arriesgaré a dar el honor a los italianos de tener el Carnaval más intenso y lleno de energía del mundo.

A pesar de que en mi región de origen, Galicia, hay un carnaval que se parece bastante al de Ivrea (comprueba aquí mis fotos de la Farelada de Verín), el Storico Carnevale di Ivrea es bien más duro y sigue siendo mi favorito.

Haciendo valer el refrán, una imagen vale más que mil palabras, este será más bien un post de fotos pero con un toque italiano en sus leyendas. Si quieres descubrir más sobre este peculiar carnaval, haz click aquí para ver mi otro artículo sobre el carnaval de Ivrea. 

Entrata al templo aranciere di Ivrea

La Mugnaia Violetta – 2017 – 40 anni del Ordine della Mugnaia

I bambini

Il Generale Claudio – 2017

Bella Ivrea

Tempo di musica

Dicono che si chiama Palazzo Civico

Inizia la battaglia 

La molto Nobile

Tempo di riposo

La battaglia anche per i piccoli

Un gioco di scacchi ? - Piazza Ottinetti

Strade d'Ivrea

Pronti per la battaglia

Fiumi di arancie

Andiamo !

Ricarica

In bocca al lupo

Facce di Ivrea

Arancia vaaa !

Nel cuore

Tempo di partire

Grazie Ivrea, grazie Torino, grazie Piemonte... alla prossima !

Si quieres ver mas carnavales emocionantes, descubre mis posts del Triángulo Carnavalesco de la Riviera y sígueme en mis redes sociales.

Louis Caput... cuando el nombre lo dice todo!

Ivan Blanco

Cavendish or Wiggins? Whatever, English is over here

ka•put
(kɑˈpʊt, -ˈput, kə-) del alemán

1. umg roto;estropeado;destrozado, umg

2. (erschöpft) reventadorendido
ich bin total kaputt umg estoy hecho polvo

3. (ruiniert) arruinado
kaputte Ehematrimonio m roto
ein kaputter Typ umg un tipo destrozado, un perdido

4. fig was ist den jetzt kaputt?¿qué pasa ahora?

Fuente: http://es.langenscheidt.com/aleman-espanol/kaputt

 

Éste es el adjetivo principal que resume mi último desafío ciclista... la cicloturística organizada cada año por el club ciclista Etoile Sportive de Villeneuve Loubet cyclisme (ESVL), en honor a la leyenda francesa Louis Caput.

Louis Caput fue un ciclista francés que compitió durante los años 1940 y 50, con un notable historial totalmente contrario al origen germánico de su nombre; campeón de Francia, ganador de la París-Tours o director deportivo son sólo algunos de los éxitos de su carrera.

Con tal aliciente, la cicloturística propuesta por un amigo y a la que me apunté en el último minuto, se perfilaba de lo más interesante. En términos numéricos, hablamos de 146 kms y 2700 m de desnivel acumulado, en una zona de la Provenza que aún no había estado y así poder descubrir otro rincón de esta preciosa región francesa. Como ya tengo hechos más kilómetros en anteriores ocasiones, acepté sin darle demasiadas vueltas, aunque, pobre de mí, mi optimismo a veces me lleva a cierta enajenación mental...

Al igual que con el desafío de la París-Niza (puedes verlo aquí), el optimismo ciclista me juega una mala pasada por razones varias como no alimentarme lo suficiente o no haber estudiado el recorrido suficientemente, encontrándome con subidas inesperadas como la Grave de Peille... y por supuesto, lo mismo sucedió con mi primera Louis Caput.

Con un calentamiento de casi 16 kms para llegar a Villeneuve Loubet, punto de partida de la cicloturística, me reuní con mi amigo Armand, quien en la pasada Triathlon de Cannes se clasificó 41 de 777 participantes, y su otro amigo triatleta Richard para partir juntos en esta Louis Caput. Pero con tales antecedentes, les fue más que fácil perderme en la subida del Col de Vence.

En mi, pequeña, defensa, venía de 6 días intensos en los que no paré de rodar y a un ritmo de lo más fuerte en mis salidas al trabajo, llegando incluso a medias de casi 36 km/h para un total de 280 kms recorridos. Fuera como fuese, este nuevo reto me enseñó mucho a nivel físico como mentalmente para éste tipo de distancias.

La primera parte nos llevó desde el nivel del mar hasta los casi 1000 m del Col de Vence que pasa por la preciosa St. Paul y unos paisajes que parecían sacados del Señor de los Anillos, compruébalo tú mismo:

Con o sin anillo para gobernarlos a todos... mi estado físico ya antes de empezar era de agotamiento total tras mis 6 días sin descanso. Aún a sabiendas de ésto, terco como soy decidí embarcarme en esta aventura de todas formas. Si a ésto le añadimos que mi cabeza iniciaba a jugar una mala pasada y me metía ideas como cambiar de plan y hacer sólo el recorrido de 100 kms, o subir sólo al Col de Vence y volver, o ni siquiera subir más y ya dar media vuelta... con alrededor de 150 participantes repartidos en los 146 kms y sin tener salida conjunta, a no ser que consigas mantener el ritmo de tus compañeros, puede que pases varios momentos solitarios, lo cual no ayuda en este desafío mental.

150 kms, +2500 m y 150 participantes: Louis Caput!

Como violinista que no se ha estudiado su partitura antes del concierto… mi impulsivo registro a la cicloturística me hizo relegar el estudio de la ruta… lo que resultó en unos primeros 90 kms muy duros donde el juego mental se mezclaba con cierta molestia en la rodilla y piernas cargadas, sin embargo, era el sufrimiento que precedía a lo que iba ser una de mis salidas más bellas y alegres que jamás he vivido.

Todo este sufrimiento y el sacrificio se convirtió en secundario cuando primero me encontré con el lugareño Gilles que se conoce la zona al dedillo. El trecho principalmente plano antes del Col de Bleine nos permitió tener una conversación muy agradable a la que se unieron otros dos compañeros de la cicloturística; por encima de todos los kms, las carreras, o retos, una de las mejores cosas de la bicicleta son la gente con la que compartes tus aventuras.

Pero esta nueva subida me relegó de nuevo hacia la parte final del grupo, llegando a perderlos y con la rodilla que por momentos gritaba más fuerte que mi determinación... así que la callé con un poco de agua. Conquistando al final la cima de Bleine, llegué al último punto de avituallamiento donde conocí a Bernard, uno de los organizadores y hablamos de mis cámaras de acción y el ciclismo en general, hasta tal punto, que casi me olvido de recargar las pilas. También conocí allí a Michelle y Olivier, compañeros de trabajo, que hacían la Louis Caput por segundo año consecutivo.

Con el coche escoba de repente pisándonos los talones, nos pusimos rápidamente en marcha y nos dimos cuenta de que estábamos socializando y comiendo más que pedaleando, por lo que chupito rápido de café y allá nos fuimos. Habiendo recuperado las fuerzas y con ayuda de los descensos donde soy bastante fuerte, pronto perdí de vista a Michelle y Olivier. A pesar de ello, la falta de compañía no me privó de la belleza natural que esconde esta región, hasta tal punto que me hizo reír de felicidad y gritar de alegría con los paisajes y pueblos que estaba viendo.

Tan pronto como lo vi, me enamoré de Gourdon, posada sobre su magnífica colina, la carretera parecía envolverla con el mismo asombro que yo, lo que me dió la oportunidad de fotografiarla desde casi todos los ángulos. ¿Qué más podía pedir? Pues un casi-Ícaro en parapente volando libre como un pájaro, y haciéndome recordar que a menudo, las mejores cosas en este mundo están ahí afuera, siempre y cuando, estés dispuesto a dar ese paso extra para llegar a tu meta.

Descendiendo por las sinuosas carreteras de la Provenza, el descenso hacia Villeneuve Loubet fue un auténtico placer y cambió por completo mi perspectiva inicial gracias a los momentos de alegría, camaradería, pasión compartida por la bici y lo que en fin, fue uno de mis momentos ciclistas más felices.

En memoria de Louis Caput, tenemos aquí una muy honorable y recomendable cicloturística gracias al club ciclista Etoile Sportive de Villeneuve Loubet cyclisme.

Merci beaucoup pour cette merveilleuse aventure !

Desafío París-Niza: rodando como un profesional

Ivan Blanco

Let's have it in English

¿Qué aficionado a la bici no sueña con al menos rodar una vez como un profesional...?

803 participantes, hasta 123 kms y más de 2.000 m de desnivel... esto es el Desafío París-Niza

Esta oportunidad llamó a las puertas de los casi 1000 valientes que se inscribieron para el 1er desafío París-Niza del 12 de marzo. Había dos rutas, una casi idéntica a la 7a Etapa y última de la París-Niza; unos agotadores 123 kms y más de 2.000 m de desnivel iban a poner a prueba hasta al más experimentado. Para los menos ambiciosos o sprinters, una versión más corta de 96 kms abría las puertas a una mayor variedad de ciclistas, aunque tampoco debería menospreciarse como alternativa suave.

El ritual del ciclista más avezado no es exactamente lo que los demás mortales consideran Fin de semana... las 10 de la mañana suelen ir acompañadas de ya unos cuantos kms en el contador ciclista. La noche anterior se dedica a comprobar el despertador, dar una lavadita a nuestras preciadas bicis, engrasado de catalina, verificación de frenos, preparar las barritas energéticas y acostarse pronto, siendo éstas sólo algunas reglas antes de un desafío ciclista. Además, la ocasión lo merecía: estábamos a punto de recorrer las mismas carreteras que iban a ser rodadas por algunos de los mejores ciclistas del mundo al día siguiente.

Sinónimo del ciclista: madrugador

Seguridad, comida y café

Lo bueno de participar en una carrera cicloturística no sólo es el placer de compartir la pasión por la bicicleta con otros tantos aficionados, sino que es principalmente la presencia de los muchos voluntarios que se reparten a lo largo de todo el recorrido. Éstos son parte fundamental para garantizar la seguridad de todos los participantes, incluso parando los coches en cruces y rotondas peligrosas, haciendo la experiencia, aún más satisfactoria. Añade a esto los puestos de avituallamiento que ayudan a rodar más ligero y no quedarse sin energía en los momentos más importantes, la posibilidad de tomar una de las bebidas favoritas del ciclista, café o así como un puesto de mecánicos para un ajuste rápido... la pregunta ¿Qué más? Casi sobra, aunque la medalla de honor también se agradece. 

Recorrer los parajes más bellos del sur de Francia, sin embargo, no sería lo mismo sin una foto que inmortalizara tal momento... Centrándome esta vez, más en mi esfuerzo ciclista, la opción de tener a varios fotógrafos a la caza de los participantes era una oportunidad que no podía dejar escapar; el que me conoce, sabe que hago muchas, pero que muchas fotos, pero raras veces me pongo delante del objetivo... Sin salir tan bien retratado como los profesionales, bien ha valido la pena tener una foto así como recuerdo:

Paris-Nice Challenge - © Sportograf 2016

Es una experiencia mágica poder recorrer las carreteras que vieron enfrentarse a profesionales de la talla de Alberto Contador o Ritchie Porte, quiénes lo dieron todo por un puesto en el podio; ambos ya ganaron la París-Niza en anteriores ocasiones y son unos fuertes contendientes para el evento ciclista más grande del mundo, el famoso Tour de Francia. En 2015, la última etapa y llegada al Col d'Eze fue decisiva para el resultado final, y en esta edición no iba a ser menos, convirtiéndola en una de las más excitantes de los últimos años.

Regreso rápido a Niza antes del decisivo Col d'Eze - EquipoTinkoff Saxo

Con la salida y llegada programadas en la magnífica Promenade des Anglais, el Col d'Eze probablemente se haya erigido en uno de los principales actores de esta última etapa. Tras una larga semana como líder y portando el maillot amarillo, Geraint Thomas del equipo Sky tenía ante sí un feroz competidor, nuestro compatriota español, Alberto Contador, del equipo Tinkoff Saxo, quien realizó una de sus mejores carreras.

Cuando 4 segundos lo cambian todo...

La terrible subida Grave de Peille y el ya mencionado Col d'Eze, se convirtieron en los aliados perfectos de Contador, aumentando ahí exponencialmente su posición en la clasificación general. Hasta tal punto, que la prestigiosa victoria se podía casi casi tocar con los dedos... pero por desgracia, la tan deseada no pudo ser. Con tan sólo 4 segundos de diferencia, Geraint Thomas lo dio todo en el último descenso hacia Niza para mantener el maillot amarillo y así la victoria final del París-Niza; esta última etapa y victoria por los pelos, junto con el desafío amateur, hicieron de este fin de semana una de mis experiencias ciclistas más memorables.

Geraint Thomas, ganador de la París-Niza: ¡sólo 4s!

Como aperitivo de los Grandes Tours de este año, la París-Niza y la próxima París-Roubaix son el inicio de temporada perfecto para los aficionados al ciclismo deseosos de ¡ver, tocar y sentir el apasionante mundo del ciclismo profesional!

Disfruta aquí de algunas fotos más:


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